
¿Cuándo fue la última vez que alguien te preguntó cómo estás tú, y supiste qué responder?
Durante mucho tiempo creí que mi fuerza estaba en aguantarlo todo. Estar para mis hijas, para el trabajo, para las crisis de los demás. Siempre disponible, siempre de pie.
Hasta que un día me di cuenta de que era indispensable para todos e invisible para mí misma.
Hoy te quiero hablar de lo que me ayudó a volver a mí: mi ancla de poder. Un gesto pequeño, de cinco minutos, que cabe en cualquier día por lleno que esté.
Qué es para mí un ancla de poder
Un ancla es lo que te sujeta cuando todo a tu alrededor se mueve.
Yo creo que nuestra mente necesita señales para cambiar de estado. Necesita algo físico, algo que entre por los sentidos y le diga: para, este momento es tuyo. Cuando repites esa señal cada día, tu cuerpo la aprende. Y llega un momento en que ya no tienes que pensarlo.
Mis anclas están dentro de un cofre negro. Se llaman Ritual Cinco.
Cómo las encontré
Pasé meses buscando. Probé muchas cosas y pregunté mucho.
Al principio pensé en usar varias piedras, porque creo en todas las piedras energéticas: el ojo de tigre, el cuarzo rosa… Pero al final me quedé con una sola, la selenita. Para mí es la más poderosa, la que carga a las demás. Y es práctica para mujeres como nosotras: no hay que sacarla fuera de casa ni enterrarla en la tierra para que recupere su energía.
Con el aroma me pasó igual. Elegí el geranio y el pachulí como corazón de la mezcla, con un toque de ylang ylang y de cedro del Atlas. Cuando la respiro, siento «sí, esto es, esto va a ser».
Las anclas de mi ritual

El aroma
Me pongo unas gotas en las muñecas y un toque en la punta de la nariz, y respiro hondo.
Y aquí está lo que más me emociona. Con los días, tu propio cerebro empieza a pedirte ese aroma. Quiere volver a sentirlo. Y ese deseo es el que te recuerda que llegó tu momento. Ya no tienes que acordarte tú: te lo recuerda él.

La selenita
La apoyo en el pecho, sobre el corazón. Lo importante es sentir su energía.
Necesitaba algo que pudiera tocar. Una intención que solo está en la cabeza se olvida a la media hora. Una piedra en la mano, no.
El pergamino
Dentro del cofre va un pergamino con una manifestación que yo preparo para ti. Tú le añades lo que necesitas pedir, y lo pides concreto. Después la firmas.
Esa firma es tu pacto contigo misma. La lees cada día, porque nuestra mente necesita que se lo repitamos. A mí me pasa que voy manejando y me descubro pensando en lo que pedí esa mañana.
Cinco minutos que caben en tu día
Sé que das mucho. Por eso tu ancla de poder no te pide una hora. Te pide cinco minutos.
- Pon la alarma cinco minutos antes, para empezar el día manifestando.
- Abre tu cofre y ponte el aceite en las muñecas y en la punta de la nariz.
- Apoya la selenita sobre tu corazón y respira hondo.
- Lee tu pergamino.
- Cuenta hasta cinco. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Y álzate.

La mañana tampoco es el único momento. Cuando sientas que el día te supera, vuelve a tu ancla. Yo llevo la selenita y el aceite en la cartera, y lo hago donde estoy. Lo puedes hacer en cualquier lugar y en cualquier momento.
Lo que me ha dado
No te prometo milagros. Te prometo cinco minutos que son tuyos.
Yo ya no intento aguantar. Ahora me detengo, busco mi ancla de poder y respiro. Y desde ahí puedo dar a los demás sin perderme por el camino.
Porque una mujer que se acuerda de quién es se vuelve imparable.
Ritual Cinco todavía no está a la venta. Si quieres ser de las primeras en tenerlo, te espero en su página, con la lista de espera. Y si quieres saber cómo nació, te lo cuento en Tardé cinco años en atreverme: así nació Ritual Cinco. También te espero en Instagram, en @eesenciademujer.
Con amor,
Verónica
Fundadora de Esencia de Mujer
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