Dos mujeres representando fuerza y autenticidad femenina

Mis queridas,

Si estás leyendo esto, quizá haya una pregunta que lleva un tiempo rondándote por dentro:

¿En qué momento me olvidé de mí misma?

Tal vez te has dedicado durante años a cuidar de tus hijos, sostener una relación, sacar adelante un trabajo, resolver problemas o estar disponible para todos.

Y mientras hacías todo eso, casi sin darte cuenta, tú ibas quedando para después.

Yo también conozco ese lugar.

Por eso hay mujeres cuyas historias no admiro solamente por lo que han conseguido, sino por algo mucho más profundo: por la manera en que han aprendido a ocupar su lugar, defender su voz y seguir siendo ellas mismas.

Hoy quiero hablarte de dos mujeres muy diferentes entre sí.

Dos historias distintas.

Dos caminos completamente diferentes.

Pero una misma idea:

No puedes vivir tu propia vida si pasas demasiado tiempo intentando ser la mujer que los demás esperan.

Michelle Obama y Taylor Swift han hablado, cada una desde su propia experiencia, sobre propósito, identidad, crítica, transformación, dolor y confianza en una misma. En el artículo original reuní diez de esas ideas porque quería que fueran un empujón para una mujer que necesitara volver a elegirse.

Hoy quiero llevarlo un paso más allá.

Porque no se trata solamente de admirarlas.

Se trata de preguntarte:

¿Qué parte de todo esto necesito aprender yo?

DOS MUJERES, DOS CAMINOS, UNA MISMA DECISIÓN.

No quiero presentarte a Michelle Obama y Taylor Swift como mujeres perfectas.

Ninguna vida lo es.

Lo que me interesa de ellas es otra cosa.

Han tenido que aprender a vivir bajo una mirada pública enorme, a recibir críticas, a atravesar cambios y a construir una identidad que no dependiera completamente de lo que otros pensaran de ellas.

Y eso, aunque nuestra vida sea completamente diferente, nos toca de cerca.

Porque no necesitas ser famosa para sentirte observada.

No necesitas millones de personas opinando sobre ti para empezar a vivir según las expectativas de los demás.

A veces basta con una familia que espera algo de ti.

Una pareja.

Un trabajo.

Una versión de ti misma que llevas tantos años interpretando que ya ni siquiera recuerdas cuándo empezaste.

Elegirte comienza cuando decides escuchar tu propia voz otra vez.

LO QUE ME INSPIRA DE MICHELLE OBAMA

Mujer elegante representando resiliencia y autenticidad

Volver a ocupar tu lugar también es una forma de amor propio.

Michelle Obama me inspira especialmente en algo que muchas mujeres necesitamos recordar:

nuestro tiempo, nuestra voz y nuestro lugar también importan.

1. TU TIEMPO TAMBIÉN TE PERTENECE.

¿Cuántas veces has dicho:

“Cuando termine esto, tendré tiempo para mí”?

Terminas una cosa y aparece otra.

La casa.

Los hijos.

El trabajo.

La familia.

Los problemas de alguien.

Y tú vuelves a esperar.

Pero quizá no necesitas encontrar una hora libre.

Quizá necesitas empezar a considerar que unos minutos para ti no son tiempo perdido.

Sentarte tranquilamente.

Salir a caminar.

Tomarte un café sin hacer nada más.

Escribir.

Respirar.

Estar sola.

No tienes que justificarlo.

Tu tiempo también forma parte de tu vida.

2. TU PROPÓSITO NO TIENE QUE PARECERSE AL DE NADIE.

Hay etapas en las que una mujer mira su vida y piensa:

“Esto no era lo que yo imaginaba.”

Y eso no significa que hayas fracasado.

Quizá simplemente has cambiado.

Lo que querías a los 25 puede no ser lo que quieres a los 45.

Y lo que querías a los 45 puede cambiar otra vez.

No necesitas tener una gran misión escrita en piedra.

A veces el propósito comienza con una pregunta mucho más sencilla:

¿Qué quiero aportar ahora?

3. NO TIENES QUE PEDIR PERMISO PARA OCUPAR TU LUGAR.

Hay mujeres que entran en una habitación pidiendo perdón con el cuerpo.

Hablan bajito.

Se hacen pequeñas.

Dudan antes de expresar una opinión.

Piensan que quizá no saben suficiente.

Que quizá no están preparadas.

Que quizá otra persona merece estar allí más que ellas.

Pero ocupar tu lugar no significa creerte superior.

Significa dejar de actuar como si tu presencia necesitara autorización.

Tú también tienes derecho a estar en la mesa.

4. NO DEJES QUE LA MIRADA DE LOS DEMÁS SE CONVIERTA EN TU VOZ.

Esta quizá sea una de las trampas más silenciosas.

Comienzas a preguntarte:

¿Qué van a pensar?

¿Y si se enfadan?

¿Y si dicen que he cambiado?

¿Y si creen que soy egoísta?

¿Y si me equivoco?

Y poco a poco dejas de escuchar lo que tú piensas.

La opinión de los demás puede existir.

Pero no tiene que convertirse en la dirección de tu vida.

Escuchar a los demás no significa dejar de escucharte a ti.

5. ELEGIRTE REQUIERE TRABAJO.

Esta parte me parece especialmente importante.

El amor propio no consiste en levantarte una mañana sintiéndote invencible.

Hay días en los que volverás a dudar.

Días en los que tendrás miedo.

Días en los que volverás a caer en viejos hábitos.

Eso no significa que hayas retrocedido.

Significa que estás aprendiendo.

Elegirte es una práctica.

Una conversación.

Un límite.

Un “no”.

Un descanso.

Una decisión.

Una vez.

Y después otra.

LO QUE ME INSPIRA DE TAYLOR SWIFT

Mujer elegante representando fuerza personal y confianza Título:

Tu historia no tiene que quedarse escrita con las palabras que otros utilizaron para definirte.

1. NO PERMITAS QUE LA CRÍTICA ESCRIBA TU HISTORIA

Siempre habrá alguien que tenga una opinión sobre ti.

Sobre cómo te vistes.

Sobre la decisión que tomaste.

Sobre tu edad.

Sobre tu relación.

Sobre tu trabajo.

Sobre lo que deberías estar haciendo.

Pero una opinión no es una sentencia.

Puedes escucharla.

Puedes aprender de ella.

O puedes dejarla pasar.

Lo importante es que no entregues a los demás el bolígrafo con el que escribes tu propia historia.

2. LA VALIDACIÓN MÁS IMPORTANTE NO PUEDE VENIR SIEMPRE DE FUERA.

A todas nos gusta sentirnos reconocidas.

Es humano.

Queremos que nos quieran.

Que nos valoren.

Que nos digan que lo estamos haciendo bien.

El problema aparece cuando necesitamos esa aprobación para sentir que tenemos valor.

Porque entonces nuestra tranquilidad queda en manos de otras personas.

Elegirte también significa aprender a preguntarte:

¿Qué pienso yo de mí?

No solamente:

¿Qué piensan ellos de mí?

3. DEJAR ATRÁS UNA VERSIÓN DE TI TAMBIÉN PUEDE SER CRECER.

Hay versiones de nosotras que fueron necesarias.

La mujer que aguantó.

La que cuidó.

La que dijo que sí.

La que intentó salvar una relación.

La que trabajó hasta agotarse.

La que hizo lo que pudo con las herramientas que tenía.

No necesitas odiarla.

Puedes agradecerle.

Y después dejarla descansar.

No todo lo que fuiste tiene que acompañarte hacia donde vas.

4. EL DOLOR CAMBIA, AUNQUE AHORA NO LO PAREZCA.

Cuando estamos dentro de una situación dolorosa, parece que va a durar para siempre.

Una ruptura.

Una decepción.

Una pérdida.

Una etapa de soledad.

Un fracaso.

Pero con el tiempo podemos mirar aquello desde otra distancia.

No porque no haya sucedido.

Sino porque ya no estamos exactamente en el mismo lugar desde el que lo vivimos.

Si hoy estás atravesando algo difícil, no necesitas obligarte a estar bien.

Solo necesitas recordar:

este momento también puede cambiar.

5. QUE ALGUIEN NO ENTIENDA TU CAMBIO NO SIGNIFICA QUE ESTÉS EQUIVOCADA.

Cuando empiezas a poner límites, algunas personas pueden sorprenderse.

Cuando dejas de estar siempre disponible, alguien puede molestarse.

Cuando cambias de opinión, alguien puede recordarte quién eras.

Pero crecer significa que algunas personas tendrán que conocerte de nuevo.

Y tú también tendrás que conocerte de nuevo.

No tienes que convertir cada cambio en una batalla.

Solo necesitas ser honesta contigo.

Tu evolución no necesita la aprobación de todo el mundo.

LO QUE REALMENTE SIGNIFICA ELEGIRTE.

Después de mirar estas dos historias, quizá pienses que elegirte significa ser más fuerte.

Yo creo que significa algo mucho más sencillo.

Elegirte es escucharte antes de desaparecer dentro de las necesidades de todos.

Es decir:

“Hoy necesito descansar.”

Y descansar.

Es decir:

“Esto ya no me hace bien.”

Y empezar a poner un límite.

Es reconocer:

“Esto es lo que quiero.”

Aunque todavía tengas miedo.

Porque elegirte no significa no tener miedo.

Significa no permitir que el miedo decida siempre por ti.

— NO NECESITAS CONVERTIRTE EN ELLAS

Y aquí quiero hacer una pausa.

Porque quizá hayas leído todo esto pensando:

“Sí, pero yo no soy Michelle Obama.”

“Yo tampoco soy Taylor Swift.”

Exactamente.

No necesitas ser ninguna de ellas.

No necesitas su vida.

Su dinero.

Su carrera.

Su reconocimiento.

Su historia.

Lo que puedes tomar de ellas es una pregunta:

¿Qué parte de mí estoy dejando atrás para que los demás estén cómodos?

Esa sí es una pregunta tuya.

Y quizá la respuesta sea el comienzo de algo.

— LA PRÓXIMA FRASE ES TUYA

 

No elijas una frase para repetirla delante del espejo y olvidarla cinco minutos después.

Elige una que te haga detenerte.

Después pregúntate:

¿Qué puedo hacer hoy para demostrarme que me estoy eligiendo?

Puede ser algo pequeño.

Decir que no.

Cancelar algo que ya no quieres hacer.

Salir a caminar.

Llamar a alguien que quieres.

Dejar de justificarte.

Pedir ayuda.

Dormir.

Escribir lo que realmente quieres.

Tomarte cinco minutos sin sentir culpa.

O simplemente reconocer, por primera vez en mucho tiempo:

“Yo también importo.”

No necesitas cambiar toda tu vida hoy.

Necesitas empezar a tratar tus propias necesidades como algo que también merece espacio.

— EL PODER DE ELEGIRTE EMPIEZA AQUÍ

Quizá la verdadera inspiración que podemos tomar de estas dos mujeres no sea ninguna frase concreta.

Quizá sea algo mucho más sencillo:

atreverte a ser tú cuando ya no quieres seguir viviendo para cumplir expectativas ajenas.

Porque elegirte no significa dejar de amar a los demás.

No significa convertirte en una mujer egoísta.

No significa abandonar tus responsabilidades.

Significa dejar de desaparecer dentro de ellas.

Y quizá hoy sea suficiente con una pequeña decisión.

Una sola.

La que te recuerde que tú también estás en tu propia lista.

No vengo a rescatarte.

Vengo a recordarte que todavía puedes elegirte.

Con amor, Verónica

Fundadora de Esencia de Mujer

Sigue leyendo

Esto también es para ti

Ver todos los artículos

Cuéntame qué te removió