Significado de la flor de la vida: el símbolo de mi selenita no es lo que te contaron.

Tardé meses en decidir qué símbolo iba grabado en la piedra.

Y cuando por fin elegí este, me puse a leer todo lo que encontraba sobre él. Lo que descubrí no fue lo que esperaba. Fue mejor.

Lo que todas repetimos sin comprobarlo

Si buscás el significado de la flor de la vida, vas a encontrar siempre la misma historia: que es un símbolo del antiguo Egipto, grabado hace seis mil años —o doce mil, según quién lo cuente— en las paredes del Osireion, en Abydos.

Esa versión viene de un libro de los años noventa, The Ancient Secret of the Flower of Life, de un autor que firma como Drunvalo Melchizedek. Él fue quien atribuyó a esos dibujos una antigüedad de casi doce mil años.

Hay dos problemas.

El primero: los dibujos del Osireion están hechos en ocre rojo y aparecen acompañados de letras griegas evidentemente contemporáneas a ellos. Eso apunta a que no son egipcios antiguos, sino posteriores. La arqueóloga Margaret Murray, que excavó el sitio en 1903, ya había documentado grafitis fenicios, griegos y coptos sobre esas piedras —y precisamente en ocre rojo.

El segundo: el nombre «flor de la vida» es moderno. No es como lo llamaban en ningún templo. Es como lo llamamos nosotras.

Significado de la flor de la vida: lo que sí se sostiene.

Trazado de círculos superpuestos que forman la flor de la vida, geometría del símbolo — Esencia de Mujer
Ningún círculo está entero solo. Ninguno está incompleto.

Entonces, ¿qué es de verdad?

Un patrón geométrico. Siete o más círculos del mismo tamaño que se superponen entre sí, cada uno pasando por el centro de los que lo rodean, hasta formar una retícula perfecta que se puede seguir extendiendo sin fin.

Eso es todo. Y es suficiente.

Porque ese patrón aparece de forma independiente en culturas que no se conocían entre sí —en arquitectura china, en mosaicos romanos, en arte medieval—. No porque unas copiaran a otras, sino porque es lo que sale cuando alguien con un compás empieza a trazar círculos iguales. Es la geometría más elemental que existe.

Que un patrón tan simple haya aparecido una y otra vez, en lugares y siglos distintos, sin ponerse de acuerdo, me parece bastante más interesante que una fecha inventada.

Y la piedra tampoco es lo que parece

Ya que estamos siendo honestas, sigamos.

La selenita no es una piedra dura ni rara. Es yeso cristalizado. En la escala de Mohs, que va del 1 al 10, tiene dureza 2 — la raya la uña. Se puede romper con las manos. Y si la dejás bajo el chorro del grifo para «limpiarla», se disuelve. Literalmente. El agua la deshace.

Los cristales de selenita más grandes del mundo están en la mina de Naica, en Chihuahua, México. Vigas translúcidas de varios metros que crecieron durante cientos de miles de años dentro de una cueva a cincuenta grados de temperatura.

Así que tenemos un símbolo cuyo nombre inventamos hace poco, grabado sobre una piedra que se disuelve con agua.

Y yo la elegí igual.

Entonces, ¿por qué?

Porque miré el dibujo mucho tiempo y entendí una cosa.

En ese patrón, ningún círculo está entero por sí solo. Cada uno se superpone con los que tiene alrededor. Y aun así, ninguno está incompleto. No le falta un pedazo. No hay un hueco esperando a que llegue otro círculo a taparlo.

Están completos y compartidos al mismo tiempo.

Yo pasé años creyendo lo contrario. Que dar significaba restar. Que si sostenía a todos los que tenía cerca, quedaba menos de mí. Y era verdad, pero no porque diera — era porque daba desde un lugar vacío.

Ese dibujo dice otra cosa. Dice que se puede estar entera y estar en contacto. Que no son opuestos.

No hace falta creer en nada para que eso funcione. No hay energía, no hay vibración, no hay promesa. Hay un dibujo geométrico sobre una piedra frágil que sostenés cinco minutos al día y que te recuerda algo que se te olvida todo el tiempo.

Eso es lo que hace un símbolo. No cambia la realidad. Cambia lo que recordás mientras la atravesás.

Lo frágil también se cuida

Hay algo más, y me tomó tiempo verlo.

Que la piedra sea blanda no es un defecto del producto. Es parte del mensaje.

Una piedra que se raya con la uña y se deshace con agua es una piedra que te obliga a tratarla con cuidado. A no dejarla en cualquier parte. A saber dónde está.

Manos sosteniendo con cuidado la selenita frágil de Ritual Cinco, símbolo de la flor de la vida
Dureza 2 sobre 10. Se raya con la uña. Por eso hay que saber dónde está.

Que es exactamente lo que la mayoría de nosotras nunca aprendimos a hacer con nosotras mismas.


Si querés empezar por algo pequeño, te dejo mi guía gratuita: cinco días, cinco rituales de cinco minutos.

Nos leemos en tuesenciademujer.com y en Instagram, en @eesenciademujer 

Con amor, Verónica
Fundadora de Esencia de Mujer

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