Mi historia
Soy Verónica Benavides, fundadora de Esencia de Mujer. Viví veinticinco años en Italia y hoy te escribo desde Tenerife.
Durante muchos años me olvidé de mí. Esta es la historia de cómo volví a verme.


Antes de empezar
Imagina que estamos frente al mar, con una taza de café en las manos, hablando desde el corazón.
Te voy a contar mi historia como se la contaría a una amiga. Mi camino no ha sido fácil, pero cada paso me ha traído hasta aquí, hasta ti.
Los años en que me olvidé de mí
Hace más de catorce años me encontré viviendo una realidad que jamás imaginé. Mi exmarido me daba apoyo económico, pero las visitas eran escasas, y el día a día recaía completamente sobre mis hombros.
Entre el trabajo, la casa y la crianza, caí en una rutina que me arrastraba. Me dediqué a mis hijas en cuerpo y alma, porque quería darles lo mejor. Y en ese camino me olvidé de alguien: de mí.
Trabajaba en algo que no me llenaba. El amor, cuando aparecía, nunca era el de la persona justa. Hubo días de una soledad muy honda y de un cansancio que no se iba durmiendo.
Atendía cada lágrima de mis hijas, pero nunca me paraba a preguntarme cómo estaba yo.
Aun así, seguí adelante. Hoy las miro convertidas en dos mujeres fuertes, que deciden su propio camino, y siento un orgullo enorme. Ese camino tan duro fue también el principio de mi transformación.
Si quieres conocer otra parte de mi vida, te la cuento en Cuando la vida te roba todo.
Cuando empecé a buscar
Cuando mis hijas crecieron, empecé a escuchar. Podcasts y conferencias de mujeres que ponían palabras a lo que yo sentía y no sabía decir.
Y entendí algo que me cambió por dentro: yo sola podía lograr mucho, pero juntas las mujeres llegamos mucho más lejos.
Me hice una pregunta que me acompañó durante años: ¿qué podía ayudar a mi mente y a mi cuerpo a sentirse seguros al empezar el día?


De esa pregunta nació
Elegí la selenita. Creo en todas las piedras energéticas, y para mí la selenita es la más poderosa, la que carga a las demás. Además es práctica para mujeres como nosotras: no hay que sacarla fuera de casa ni enterrarla en la tierra para que recupere su energía.
Para el aceite elegí el geranio y el pachulí, un aroma que con los días tu mente reconoce y te pide volver a sentir. Y añadí un pergamino con una manifestación que preparo yo. Cada mujer escribe en él lo que necesita pedir y lo firma. Ese es su pacto consigo misma.
Son cinco minutos al empezar el día, o en cualquier momento en que lo necesites.
El día que me atreví
"Basta, Verónica. Arriésgate."
Tardé años en atreverme. Ese día pensé en todas las mujeres que han pasado lo mismo que yo, y me dije que si una sola me escuchaba, ya habría ganado.
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Ahora te toca a ti
Esencia de Mujer es mi rincón, y ahora también es el tuyo. Lo abrí con una sola intención: que dejes de ser invisible para ti misma.
Aquí escribo lo que aprendí al volver a elegirme. Te espero en el blog y en Instagram, para que caminemos juntas.
Con amor, Verónica

Ella aprendió a amarse y darse prioridad.
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